martes, 23 de mayo de 2017

HOSPITAL GALDAKAO - ARRIGORRIAGA POR MONTAÑA Y UPO (567), 25 Kms.

PRUEBA SUPERADA.

A las 8,30 h., tras quitarme en Hospital Galdakao el holter cardiograma, amarrado a mi pecho las 24 horas anteriores, inicio un pequeño entrenamiento. De Usánsolo a Arrigorriaga por la montaña, hay unos 20 kms. Le he añadido una dificultad y tramo más, llegando hasta el Upo (567m). Con charla en el camino y sesiones de fotos y disfrutar de la cima y su bella panorámica, como del Embalse de Lekubaso y su selvática circundancia... me ha resultado un bello paseo de cinco horas.
 
 
Este recorrido ya le he efectuado tras otras salidas del hospital. Pero  ni las circunstancias ni el recorrido exacto ni el momento son iguales. Según la ley humana, tengo más años y con ellos menos fuerza, pero más templanza y con ello más experiencia. Voy a dejar a las fotos sacadas que os lo cuenten. Sólo contaré al pie de ellas,  algunos de mis conocimientos del lugar.

 
 
El Embalse de Lekubaso, a media hora a pie del final del barrio Galdakaotarra de Usánsolo, recibe las aguas del arroyo del ese nombre. Construido hace varias décadas, a mediados del s.XX, para abastecer a Usánsolo y Galdakao, actualmente forma parte de la red conectada de embalses de Araba y Bizkaia  que agrupa y gestiona el Consorcio de Aguas del Gran Bilbao, cuya sede social, oficinas e instalaciones principales de hallan en el Barrio Venta Alta, de Arrigorriaga.



Al de dos horas de camino, se llega al collado que hace vertiente de aguas entre el Ibaizabal y el Nerbión.  A la derecha esta el monte Upo a una hora. A la Izquierda el Artanda. Es un crucero de caminos, con casa y granja al lado. Hasta aquí, carretera de asfalto, gravilla y cemento, en leve ascenso y pendiente, ha sido sólo  una "empanada" de pinares, los invasores desde medio siglo XX de los anteriores autóctonos hayas, robles y castaños.

Al menos, al llegar al collado, se empieza a disfrutar del canto del gallo y de un amplio espacio de hayas que han aguantado la invasión pinar. Cuando subimos al Upo, las marcas rojas y blancas ya nos dicen que vamos por una GR...
 
 
En seguida, un pequeño parque acondicionado para merendero de domingueros, muy bien dotado, pero...

 ... el artesano pilón, con dos grifos y pesebres de agua... al menos hoy no me da de beber, alimento tan necesario en la montaña para  todos.
 
Tras el área de recreo, a la izquierda ya se disfruta de un extenso hayal. Al de pocos minutos este pequeño llano, con pista para todoterrenos, nos enseña la senda pronunciad final que los montañeros  hemos trazado por el cortafuegos que conduce en vía directa al Upo (567).
La cima es una pequeña pradera de unos 15/20 m2, con unas vistas extraordinarias, sobre todo al N, con Bilbao y sus pueblos circundantes a los pies del montañero. Sólo la proliferación de "buzones" compitiendo (mas de media docena) y placas conmemorativas/homenajes a muertos... quizás deshomenajean  a un monte pequeño pero muy querido por todos los mendizales de la zona.

 
A las 11,30 y en tres horas llego a la cima, que bien se merece un relajo de casi 30 minutos  para  fotear y disfrutar el lugar y el entorno. Llegan y se van raudos dos  mendizales veteranos del Ganguren galdakaotarra, que una vez más acaban de coronar antes del mediodía horario las tres cimas hermanadas de la zona, Artanda, Mandoia y Upo. Hago un descenso muy vertical por la arista que apunta a Arrigorriaga, no muy recomendable hasta dar con una pista forestal donde un ciclista de montaña disfruta pie en tierra d las vistas panorámicas del "Botxo" y su entorno. Sólo charlaré en el descenso con él y con una decena de cabras, que unas se acercan primero y otras correteaan entre curiosas y esquivas, pero ninguna me contesta en mi idioma.  
Arrigorriaga desde detrás de los pinos. Ver tu pueblo desde una perspectiva lejana y no habitual es tan necesario como conocer un poco el bosque viéndolo  desde fuera.
 
Desde la cima del Upo, parte del Gran Bilbao. La bruma, hoy no me deja ver el Mar Cantábrico
El ciclista de montaña se toma un descanso para contemplar pie en tierra  su "Botxo" del alma. Cuando lo avisto desde lejos, con su rojo, parte del color de la bandera de Bilbao, me parece la guinda del día para mi foto del recuerdo.
Las cabras, al comprobar que no les traigo comida, prefieren vigilarme desde la sombra. Son listas, porque el sol ya calienta de verdad.

Y este rincón tan bucólico, una cascada de agua que no está en la selva lejana. Se ve desde la carretera asfaltada que camino la casi última hora, ya con calor abrasador, en "la vuelta a las canteras", que llamamos los indígenas de la zona, y que tantas veces he andado y corrido cuando ejercía mi actividad bancaria en la anteiglesia de los "pajeros".
 
ENTRADA EN ELABORACION. FALTA MUY POCO. DISCULPAS. 
 
 



 
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sábado, 22 de abril de 2017

MAÑANERA A PEÑA REDONDA (1997)

Dedicada a mi nieta más joven, Elene, que hoy cumple 6 años. Para que siga sin conocer el miedo. Esta mañana no ha sido un paseo fácil. De 8 a 17,30 h. son 7 horas andando, 1,5 conduciendo, y el resto para charla, descanso y fotos. En solitario, igual que he visto al monte. Desde Rebanal (1400 msnv aprox), donde acaba la carretera, he subido hasta Peña Redonda un desnivel de 600 metros.

Desde el Embalse de Rueda, visiblemente a menos del 50% de su capacidad, a las 8,30 h.
Rebanal de las Llantas y sus montañas es una zona protegida por el gobierno español denominado como el 2º parque natural más limpio y sano de España. En el se pueden encontrar más de 4.000 tipos diferentes de especies y animales. Entre ellos los que más destacan son el Oso pardo, los lobos, los ciervos y los zorros. En España quedan 13 Osos pardos, y 6 se encuentran en este parque natural. Está prohibida la caza y la pesca.
 
De las varias fotos en la cima (14,20 h.) ésta  me gusta por los tres elementos de la vieja escuela, que me acompañan: gafas Indo tipo Kissinger de 1967, botas Kamet Enduro de cuero de 1990, y bastón hecho a mano por mí, cogido en la Montaña Palentina hace varias décadas (cuando aún no estaba prohibido)
Hasta para un veterano y curtido andarín de caminos, montañas y kilometradas, la vuelta ha sido dura. Una vez más, llevo más de una semana en la Montaña Palentina, con el Curavacas con nieve rondando en mi coco. Esta mañana salgo al amanecer decidido a por él. La helada también ha congelado mi veterano Nissan, largo me ha costado deshelarlo. Una vez más, la prudencia se ha impuesto y he desistido de las nieves heladas de los 2000/2520. Luego también me han hecho sufrir y andar con el máximo cuidado las de los 1900 m. Día soleado y caluroso arriba.

A las maravillas que cuento en el segundo párrafo en negrilla (copiado de Vikipedia), le dedico sólo el botón de muestra de esta haya, en el hayedo que disfruto en el descenso, cuando ya me veo fuera de peligro.

Mariano Martínez (70), de Tudela, vivió décadas en San Sebastián. Ahora parece feliz viviendo todo el año en la primera casa del pueblo. Me sale a recibir, me explica la subida. Montañero hasta los tuétanos. "He subido a casi todos los de Euskadi, muchos de Pirineos y todos los de la Montaña Palentina. El  Redonda desde aquí... ya ni sé las veces. Lo hago en unas 3,5 horas".

Rebanal de las Llantas a media tarde.
Hay una pista usada que sube hasta el cresterío y sigue hacia más sitios. Cuando acaba el hayedo, al de una hora, hay un chozo en un rellano. Allí debo dejarla y meterme a la izquierda por senda poco usada de nuevo en el hayal. Lo hago al revés, sigo la pista. El error lo voy a pagar caro. Mis dudas se acrecientan cuando llego  al cresterío, otra larga hora más, y no sé si tirar a izquierda o a derecha. Busco con la mirada desde varios lugares la cruz, tan visible hasta del Embalse de Rueda. Primero sigo a la derecha, hasta tener enfrente los colosos Curavacas, Murcia y demás, con el Espigüete más a la izquierda...
En la montaña nada señálizada, un pequeño error se hace grande. Ese camino a la izquierda era el bueno, pero seguí por el de la derecha. El monte del fondo era mi objetivo.
... y en el cresterío ya pasan de las 12 h. el calor aprieta, sobran prendas. Me concentro en estudiar los puntos cardinales, por dónde he llegado en coche, reconozco otros embalses y sobre todo el sol, que hasta las 14 h. tengo que llevar a mi espalda. Retrocedo. Tiene que ser todo a la izquierda.

Ni en el ascenso ni en el descenso he podido evitar estos muy peligrosos neveros helados, imposibles de pisar sin crampones y piolet. Esquivarlos, bordearlos me ha sumado muchos minutos y la concentración adecuada.

Andar otras dos horas por los subibajas del corte, con el pétreo, pedregoso y peligroso suelo, no sólo cansa, sino agota. La retratadora me hace una picia, diciéndome  que tiene minima batería. Me hace un favor, porque no sacaré foto hasta llegar al objetivo. Disfruto poco de las inmensas y claras vistas, por la concentración en resolver el otro problema. Y es que no se ve la gigante cruz de hierro de 15 metros, hasta no estar a 100 metros de ellas. Claro, el caso es que no está en la cima más alta, junto al mojón geodésico, sino unos metros más abajo en un pequeño collado.


Espigüete y Curavacas, a mis espaldas, leyendas de esta zona para los montañeros, aunque ya han sido hollados repetidamente por mí, no dejan de atraerme de nuevo. Hoy los dejo, físicamente, a unos 500 m. verticales de m i cabeza.
Son las 13,40 h. (4,3 horas es mucho, por las referencias de Mariano) cuando toco el vértice más alto. Media hora para fotos y disfrutar las vistas. Y ahora, cuidadín, que puede empezar el riesgo mayor. En el descenso y regreso, se matan más montañeros que en la ascensión. De nuevo tengo que atravesar una zona de neveros muy peligrosa. Viro a la derecha para meterme al hayedo. Pero de nuevo me tira para la derecha. A las 15,30 h. encuentro el agua, que Mariano me había indicado debería haber visto en la subida. Tengo que cuidar de no coger las sendas a San Martín de los Herreros, que es la subida y descenso habitual por esta ladera. Por la otra, la de Santibáñez de la Peña, que es la más fácil y habitual ya la hice hace años y sin problemas.

A las 16,20 h. llego a la casa de Mariano. Me siento obligado a informarle de mi llegada y mi odisea. "Ya estaba preocupado. Hace poco tuvimos que subir a buscar a uno... que nos lo recriminó. No está nada indicado. Yo quería poner unas flechas con pintura, pero nadie me apoyó..." Le contesto... "es un tema polémico lo de las indicaciones, placas, monumentos en la naturaleza y en la montaña, deberíamos ser más respetuosos con ella... es difícil en este país". Charlamos media hora, me ofrece comida y bebida, Sólo le acepto dos vasos de agua. Está en su chamizo trabajando. Hay una caravana. Ha sido viajero infatigable... "Ya no la uso, pero he recurrido algo de mundo con ella"
La cruz de Peña Redonda tiene su "cosa". 15 metros de alta. Visible desde muy lejos. El 25.04.14 la toqué por primera vez. Me pareció un paseo. Por error, borré todo el reportaje de fotos de aquel día en la montaña.
http://anetismo.blogspot.com.es/2014/04/pena-redonda-2000.html
Pasan de las 17,30 h. cuando devoro la excelente comida que me ha preparado y esperado mi mejor compañera que jamás he conocido. Ella, hoy también ha sido sufridora, a partir de mi no llegada a la hora "normal". Y mi nieta Elene, esperando a hablar conmigo por teléfono en vivo y en directo.

Hoy comento una crónica un poco diferente. Mas detallada en mis errores. Entono el meaculpa, para contar lo que no debemos hacer en la montaña. El buen tiempo, nuestra autoorientación, experiencia, buena forma, fuerza... no garantizan casi nada. En esto de hoy, no se os ocurra copiarme!  















































































































viernes, 14 de abril de 2017

CIRCUITO POR LA SIERRA Y CIRCO DE VALDECEBOLLAS (2142)

"VALDECEBOLLAS (2143), CUETO DE COMUNALES (2084), SESTIL ALTO (2055) Y PEÑA SESTIL(2065)

Día de la República, la Segunda en España, 86 años ha. Y en 1948, 69 años ha, asomé a este mundo en la Venta Pozoportillo, que sigue siendo mi paraíso preferido, tras algo de mundo recorrido. En la Montaña Palentina, he disfrutado una mañanera con la naturaleza y la montaña, con estas cuatro cimas como extraordinarios miradores de más montañas, ríos y embalses, más naturaleza y mundo. Acompañado casualmente de un vasco de Otxaran-Zalla, que me insiste para mañana al Curavacas (2520). Saludando a casi una cincuentena que se han acercado esta mañana primaveral a éste, nada peligroso, paseo mañanero desde las ruinas del nunca inaugurado ni usado refugio de Golobar (1650)".

 
 
 
Es mi anticipo de hoy mismo en Facebook, con sólo dos fotos del día. Tampoco me voy a extender demasiado en texto, salvo temas y pensamientos personales. Porque la bibliografía, hoy más bien "el mundo de internet" nos lo dice casi todo. Lo que resulta un poco difícil es separar para quedarnos con lo que nos interesa, a lo que me permito añadir  que si es bueno y verdadero... pues mucho mejor.

Brañosera... a primera hora de la mañana. 
Hasta esas ruinas del Refugio nunca utilizado como tal, de Golobar (1650) llega la carretera asfaltada, muy apta para todo vehículo salvo con nieve.

18 kilómetros por carretera separan mi humilde guarida en Aguilar, de Brañosera, esa villa que presume de ser "el primer Ayuntamiento de España"... y debe ser verdad, porque tienen guardado como oro en paño, la carta puebla de fecha 31.10.824, que les otorgó el Rey de la zona de entones.


A veces, subo desde aquí (1220 msnm) por el río Rubagón, la senda de los ganaderos, a pie. Es la ruta que más recomiendo, si se tiene tiempo y capacidades de montañero. Desde hace unos años hay una carrera nacional de monte, de cierto prestigio, con la que en una ocasión coincidí y hasta hubo una anécdota curiosa que ya tengo contada (entré en meta de los primeros... sin dorsal... me aplaudieron mucho y preguntaron si lo había perdido... no... no estaba inscrito... yo iba por libre... y nadie me lo debía recriminar).

Esta vez, como la mayoría de ellas que ya son muchas, lo hago en coche hasta el Refugio de Golobar, son otros 10 kilómetros más... y se salvan unos 450 metros de verticalidad.
A más de 2000 m. siniestras trincheras de una guerra imbécil entre hermanos.
Aparcar aquí a las 9 h. tiene muy poco mérito, pero sólo me ha precedido otro turismo... y no veremos al presunto montañero, si es que lo hay. A las 13,20 h., al regreso,  ya cuento 27 coches, que tras lo visto desparramado por la montaña, al menos una cincuentena la hemos pisado en la mañana soleada.

Mi carácter abierto y extrovertido me ha dado en la vida muchas satisfacciones. Saludo al del siguiente coche que aparca. Otro montañero fino.  Fermín Gonzalez (60), de Otxaran-Zalla, iba a ir al Curavacas (2520), pero se ha desviado a este Circo. Caminamos toda la mañana juntos.



En 75 minutos se llega bien al techo de la zona, el Torreón o Valdecebollas (2142). Un viejo Land Rover con un mocetón inmenso de unos 40 años nos gana en el esprín final y aparca el cacharro tocando al torreón de la cruz. A mi petición amable, consigo que lo separe al menos cien metros de ella "para que no nos fastidie las fotos".  En Gorbea  (1475) y Moncayo (2632) no pude conseguir que los quitaran.

Hoy hollamos como cuarta cima Peña Sestil (2065). El 14.04.14, también celebré mis 66 años con una mañanera muy ambiciosa. Sólo, con nieve y crampones... Peña Sestil, Cueto Mañín (2122), Cotomañinos (2144) y Cuchillón (2179).http://anetismo.blogspot.com.es/2014/04/pena-sestil-2065-cotomaninos-2144-y.html

 Puestos a andar y charlar de montaña y aventuras, que ambos llevamos muchas en nuestras mochilas, sólo nos paramos para la ración de fotos y visualización pausada del horizonte nevado de los Espigüete, Murcia, Curavacas, Prieta..., hoy difíciles sin el material y experiencia necesarios. También las trincheras, esas cicatrices aún sin curar de aquella guerra imbécil, nos retienen un momento y provocan un cambio de tema que después se extenderá por otros derroteros más universales y eternos, esos de los que sólo se puede opinar con cierta libertad en las montañas.

Con la acertada compañía y el extraordinario día, se nos olvida hasta echar el trago de agua y comer el bocadillo. A mí, me sabe igual de bueno cenarlo en casa.

HOMENAJE A UNAS GAFAS Y A UNAS BOTAS.


He conducido y pateado las casi seis horas totales de esta mañanera con las mismas gafas de mi juventud. Las de 1967. Las fotos no  mienten. Y veo estupendamente con ellas. Y me dicen que ahora son la última moda. Esto me la refanfinfla. Y las botas? Unas Camet Enduro de 1990, compradas en la tienda más vieja del Casco Viejo de Bilbao, aquella casi igual que las del barrio Kan Kalili de El Cairo. Estas, no han viajado a Egipto, que fui de turismo. Pero sí montes "centenarios" de Euskal Herria como para estar en la Hermandad como miembro (superando cien diferentes en un lustro). Montaña Palentina, Picos de Europa, Pirineos, Marruecos, Alpes, Cervino... también.

Hoy ha sido una puesta y apuesta casual. Las gafas ya van conmigo últimamente. A las botas, las encontré tristes y enmohecidas la semana pasada en el camarote.  Creo que el reencuentro de ambas, juntas con el montañero, les ha dado un alegrón. Aseguro que el montañero ha estado encantado toda la mañana con ellas. Volveremos a estar.



sábado, 18 de marzo de 2017

ESPIGÜETE (2450) Y CASCADA DE MAZOBRE

Mi regreso a la Montaña Palentina en este invierno, es menos atrevido de lo que el título aparenta. Ha sido una buena invitación, esporádica y de ayer noche, de un amigo cántabro-palentino, que ahora preside el club de montaña y senderismo La Jigüela, de Santa Cruz de Bezana.

Así lo resumo en su Facebook, incluyendo algunas fotos. No me faltan sus piropos en esa y otras publicaciones y comentarios personales, lo que siempre empuja a seguir en esta extensa afición y compromiso.

EJERCICIO FISICO E INTELECTUAL... CON HUEVOS FRITOS

La Jigüela es un club de senderismo/montaña ya veterano, de Santa Cruz de Bezana (Cantabria). A Avelino Molina Gonzalez le toca pilotarlo ahora. El sábado llevó a una veintena de sus coetáneos/as y compadres cántabros y palentinos al Paseo y Cascada de Mazobre, a los piés del "gigante" nevado Espigüete, esa maravilla geológica palentina. No sé si fui su invitado de honor... sí sé que fue para mi un honor ser su invitado... y que pasé con todos una jornada inolvidable.

Extraordinario día y ambiente... con ganas de conocer, de enseñar, de aprender. El trago de vino de la bota y pinchar la yema de los huevos fritos con el pan entre dedos y chupártelos... en la orilla del río Cardaño, con un sol de marzo que pegaba con el mazo... ha sido un gran día para los que ya "calzamos" muchas experiencias...y demasiadas obligadas mesas con las mentirosas etiquetas.


Su respuesta: Ha sido todo un honor el tener de compañía en este grupo de Montaña de la Jigüela, en la marcha de hoy (18-III-2017) a la cascada de Mazobre, al andarín Per Bat. Gracias por sus consejos y charlas sobre el senderismo y otras marchas, de las cuales es un gran experto y de las que sin duda todos hemos aprendido hoy bastante. 


Como la montaña, hoy ya está muy bien documentada a través de varios "medios"... y no soy partidario de repetirme en mis escritos (lo cual suele ser inevitable), añadiré sólo otra cosa que esta vez he aprendido.

En el Espigüete vi mucha nieve, hasta hice un amago de acercarme a la ladera pétrea, arriba del refugio, en un ratillo que me adelanté al grupo, para pisarla y arañarla. En el  periplo de cinco días que me he movido unos 600 kms por cuatro embalses/pantanos... los he visto muy vacíos.

Me lo explicaba el domingo, en mi paseo  por su embalse de Aguilar tras amanecer, Antonio Santiago, el ingeniero jefe encargado de su mantenimiento... "En toda la España de la mitad norte ha nevado sobre neveros, donde no da el sol, lo que ha producido un desnieve poco habitual... la nieve se está sublimando (es decir gaseando) y no se licúa..."

Siempre aprendo, sobre todo cuando hablo con los que de verdad saben.




La imagen puede contener: una persona, de pie, montaña, cielo, exterior y naturaleza
A sólo tres metros a mi derecha, el río Mazobre, salta en vertical más de 150 metros (Foto Avelino)

El Espigüete (2450) y el Curavacas (2520), en la Montaña Palentina,  siempre han sido para mí dos iconos con personalidad propia. Esta invitación de un club cántabro, ha vuelto a traerme los recuerdos de hace cinco lustros...

...que tras dormir en el refugio abierto, con mi hijo Zigor Egia y su y mi amigo Aitor Garcia Barcenilla, nos amaneció nevado. Con todo, hollamos el Espigüete (2450). Para los tres creo que fue una inmensa aventura. Uno de ellos, en 2013, ya ha "tocado", al menos con la mirada, el Everest en Himalaya.









La imagen puede contener: una o varias personas, montaña, cielo, exterior y naturaleza
El 14.07.13, en uno de mis varios anteriores paseos por la zona, hice un rápido ascenso en solitario y con poca ropa. Detrás,  Curavacas y Prieta, también me han dejado hollarlos varias veces.























miércoles, 15 de marzo de 2017

COSTUMBRES MILENARIAS RECUPERADAS (LA VIJANERA)

Cantabria (España)... LA VIJANERA.

Avelino Molina González, estudiado y viajero, geólogo y minero de los de chaquetilla, cántabro de origen y palentino de bocado... y más cosas, lleva más de tres décadas trabando altruistamente en la recuperación de costumbres milenarias de su comarca junto al monte Jano.

Foto del perfil de Avelino Molina Gonzalez, No hay texto alternativo automático disponible.

Tengo delante un artículo suyo y de Angel Velez, del 6.01.1988... "Las raíces de la Vijanera de Salió" en el Diario Alerta. Pero de todo lo periodísticamente encontrado, me inclino por transcribir  el suyo del domingo 2.01.2000, también en Alerta... Ya está aquí la Vijanera.

"A la sombra del mítico pico Jano y como mandan los ancestros en nuestro valle de Iguña, saldrá de nuevo la Vijanera con su explosión de sones y colorido a campear plazas y  callejas por el pueblo de Silió.

La comitiva se pone en escena con el variopinto cortejo de personajes todos relacionados en su ambiente natural: el silvestre, agrario, animal, mítico...

La naturaleza está sobrada en especies arbóreas y arbustivas en el monte de Canales, uno de los parajes naturales en robles y hayas más importantes de Cantabria. De igual modo, los personajes de la Vijanera han salido de esas entrañas revestidos con hojarasca, ramas, cortezas, maleza, hierbas, etc. Como los de los traperos, musgosos, hiedras, helechos, garabitas, erizos de castañas...

Bajando del monte y entrando en el pueblo, asentado en las terrazas que orilla el río Erecia, se encuentran los huertos y tierras más fértiles, donde aparecen toda clase de sembrados, como patatas, alubias, maíz, berzas, ajos, cebollas, etc., productos todos, que una vez beneficiados, con el resto de los mismos se visten  otra serie de personajes amorfos, utilizando peladuras de berza, de repollo, cáscaras de alubia, pelas de panoja de maíz, etc.

De la caza en los montes cercanos y de los rebaños de ganado abundantes en los caseríos del concejo, saldrán toda clase de curtidos, pieles de jabalí, corzo, tasugo, venado, oveja, cabrito, conejo, etc, que cubrirán los cuerpos de los zarramacos, zorrocuelos, del oso, mono, etc.

Metidos en sacos y guardados en los desvanes, se encuentran los ropajes en desuso (lo roto, lo viejo, lo pasado de moda) que se despolvoreará el día festivo, dando vida a los andrajosos traperos, los viejos, la Pepona, los gigantes, los gitanos,  etc. Y del arcón, bien doblados y almidonados, saldrán una vez al año las ropas más galanas, las más ricas, las puntillas y galones, las joyas y levitas, pavoneados  y remilgados por la madama y  mancebo, los marqueses, los condes y los militares.

Los misterios del más allá no nos abandonan, se encuentran en cada esquina, detrás o debajo de un carro, esquilados en una quima, tras de bocarones, encima de milañeras..., son los mascarrones diabólicos del diablo, la bruja, el ojancano, la jáncana.

De la fragua del lugar, templados y encobrados a golpe de mazo, por el sabio puño del campanero, saldrán las voces de los grandes campanos: los de feria, de muda, de dos celemines, los de la Vijanera, que colgarán de los zarramacos amarrados por sogas y sobeos, con la destreza del atador.
La garauja menor, toma en este día  el auge de otros tiempos pasados, donde estos montes iguñeses eran los máximos productores de madera para Castilla. Como complemento a las vestiduras de los Vijaneros, cada cual lleva su palo de acuerdo con su cometido. Palos pintos con vejigas y cinterío de los traperos, el palanco del pasiego, la cachava y picaya de los viejos, los bastones de mancebos y señoritos, la aijá del saquero y la cachiporra o porro (bastón de dominio y mando) del amo del oso y de los zarramacos.



Ya tenemos vestidos y puestos en escena a los vijaneros, ni siquiera las inclemencias del tiempo pararán su brío, pues como dice el viejo lema: "Haga frío o calor, la Vijanera siempre salió".

El ensordecedor sonido de los campanos encobrados, movidos a toque de cintura y pecho por los forzudos zamarrancos, los soplidos a tono templado del bígaro del danzarín y el trapero blanco, los ijujús pronunciados por el saquero, ante el buen aguinaldo recogido, la algarabía de la chiquillería ante los soplidos y gruñidos del fiero oso (reducidos a porrazos por el amo), las chiflas y rechiflas que reciben la madama y el mancebo, aumentados en silbidos ante el paso de la preñá, las rosas ante el movimiento picarón de la Pepona, las cómicas columbetas del mono ante la voz de su  húngaro, el tañido chirriante del rabel coplero..., sonidos, movimientos, coloridos, todo envuelto en un amasijo, componen la estampa añeja, una vez más, de las viejas mascaradas de lucha-rurales de invierno.

Se pondrá en balanza de juicio la lucha entre el bien y el mal, lo nuevo y lo viejo, lo blanco y lo negro, la verdad y la mentira; tratando de asentar en la historia una porción de tiempo comprendida en 365 días, rubricado por la sentencia de las coplas que los vijaneros cantan a una, como en Fuenteovejuna.

La comparsa o comedieta del año viene a colmar el aplauso, tanto del lugareño como del visitante, que apelmazados ante el templete de la plaza, no pierden ripio ante las escenas del doctor y sus ayudantes, operando con instrumentos rústicos a una preñá. Del jaco galaano y membrillo que monta el político de turno, guiando la eterna pasá, etc. Escenas sacadas de la vida real, que con una interpretación irónica y jocosa hacen de la fiesta uno de los momentos más picantes y concurridos.



Al final de la contienda, todos se unen a la fiesta: vijaneros, lugareños y visitantes, todos sentados ante el pucharón a rebosar del cocido montañés, que con el sabroso arroz con leche como postre, se pone el punto final a la Vijanera.

El miércoles, 15 de marzo 2017, Avelino da una conferencia en la Biblioteca Central de Santander sobre La Vijanera. Casi hora y media hablando y en preguntas y 150 personas escuchándole, demuestran que lo está haciendo bien. Mi ocupada agenda, no me permite asistir. Pero al día siguiente, él, fiel como siempre a su paseo mañanero por la ribera del Pisuerga en Aguilar de Campóo; y yo,  como visitante interesado. nos reencontramos en la naturaleza que ambos vivimos intensamente.  Me pone al día.


martes, 14 de febrero de 2017

UN AMIGO EN EL EVEREST, ENTRE LA VIDA, LA GLORIA Y LA MUERTE.


QUIERE VOLVER A INTENTARLO

Alex Txikon relata su intento a la cima del Everest invernal

Alex Txikon explica en primera persona cómo han sido los cinco días que ha durado su intento al Everest. "Han sido duros, muy intensos y con un compromiso altísimo", escribe. Pese a que han sufrido una nueva baja en el equipo [ya es la tercera], Txikon se siente con fuerzas para probar de nuevo.
  
MailMartes, 14 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 19:25h.


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Alex Txikon durante la aclimatación para ascender el Everest en invierno y sin oxígeno. (©Alex Txikon)


Per Bat, flanquado por Zigor Egia y Alex Txikon el 7-11-13 en Arrigorriaga (Euskal Herria)
"Nos dan buen parte de meteo para el día 14, así que vamos a por ello. Salimos el día 10, no muy pronto, Norbu, Chhepal y yo. Sin mayores problemas que solventar la cascada de hielo, alcanzamos el C2, a 6.350 m, en unas 8 horas escasas. Entre Norbu y yo montamos el C2 de nuevo y Chhepal llega algo más retrasado.

"A eso de las 19.00 horas estamos dentro de los sacos a -32 grados bajo cero, la noche es muy fría. Ha amanecido ya y estos aún roncando, pero yo ya estoy cansado de estar 14 horas dentro del saco. Les despierto y nos vamos a preparar algo para comer: arroz, eso sí, pero gracias a Endika y Beñat, que nos han traído un montón de cosas de casa, y entre tantas, tenemos un par de cintas de chuleta de Tolosa gracias a Tedi.

El día 11 es nuestro día de descanso en el C2, y qué bien nos lo montamos, a las 16.00 horas llegan Nuri, Furba y Pemba. Hablamos un rato y para el saco hoy la noche es incluso mas fría que la de ayer. 

Día 12, día de curro. Salimos para el C3 Norbu, Chhepal y yo, el equipo A; el equipo B subirá del tirón al C4 el día 13. Salimos del C2 a eso de las 11 de la mañana y en cinco horas llegamos al C3. Los rayos del sol nos calientan hasta bien entrada la tarde, es entonces cuando nos metemos al saco, hablamos con el C2 y con el CB y se confirma la meteo. El plan es de arrancar el día 13 a nuestras 3 de la madrugada. Es media noche y estoy ansioso por salir. De repente nuestra tienda se mueve, cruje el serac con muchísima fuerza y mi corazón triplica su ritmo cardiaco.

"El viento nos golpea duro, muy duro"

"En tres segundos Nurbu y yo estamos fuera de nuestros sacos con las frontales encendidas, mirándonos las caras de miedo, pensando que nos deslizábamos pendiente abajo, yo con medio cuerpo fuera de la tienda. Los dos miramos a Chhepal, que no se ha enterado de nada, y nos empezamos a reír. A mí se me quita la tontería muy rápido ya que me he quedado como un pajarito fuera de la tienda y nos metemos para los sacos.

No hago más que mirar el reloj, a las 1.30 estamos derritiendo nieve. La noche aprieta mucho, hace muchísimo frío y el viento nos golpea duro, muy duro. Queríamos salir a las 3.00 pero acabamos saliendo a las 6.00. El equipo B ha salido finalmente a las 2.00 de la mañana del C2 y prácticamente nos alcanzan saliendo del C3. El viento no amaina en ningún momento, llevo toda la ropa de la que dispongo y aun así estoy helado. Me siguen Chhepal y Norbu, y mi mente solo piensa en contar pasos, imaginarme la altura en la que estaremos, y la idea que ronda mi cabeza es dónde me acariciarán esos ansiados y deseados rayos del sol. Hasta las 11.00 no va a ser, ¿pero dónde será?

Tengo medido a qué horas empieza a pegar el sol en zonas diferentes y eso me sirve para animarme, qué largo se me hace, no es hasta que estamos a unos 7.550 metros, atravesando las bandas amarillas, cuando el sol empieza a brillar con mucha timidez. Llevo 2 largas horas que no siento los pies, ni yo ni el resto del equipo. Las cosas se complican y mucho a unos 7.650 metros. Chhepal se acerca y me dice que nos bajemos. 

El viento nos golpea con mayor intensidad, de repente nos hacemos una piña y les digo a todos que confíen en mí, el tiempo va a cambiar, y el viento va a amainar, ahora nos pega de oeste y está previsto norte, noreste. No podemos con el frío y después de hablar el plan, les digo que por favor usen las botellas de oxígeno que llevan. Normalmente ellos usan tres en un ataque a cumbre, pero cada uno de ellos lleva dos botellas. Me hacen caso y conectan los reguladores. El viento sopla más constante y con mucha mayor fuerza. Estamos a 7.800 metros, atravesando el espolón de Ginebrinos, y no lo ven claro.

"Somos incapaces de montar una tienda entre seis"

Me pongo en cabeza, no sé si voy a poder mantener un buen ritmo para ellos, ya que yo no uso oxígeno artificial, pero creo que el intenso frío me hace no parar. El viento a veces hace que nos tengamos que echar al suelo, esta siendo excesivamente difícil y comprometido, voy hablándoles a todos y dándoles ánimos, fiándome de los partes a muerte, muy mentalizado, por un momento pienso en llamar por walkie a Aitor, ya que la predicción no se está cumpliendo, pero hablar con walkie es quedarme sin dedos, estaremos a 45 bajo cero y con 60 km por hora de viento. No sé cómo aguanto, el Nanga Parbat es un caramelito si lo comparo con estos momentos

Chhepal se acerca de nuevo y me dice que nos bajemos, les vuelvo a pedir por favor que no vamos a hacer ninguna locura y que el viento va a parar. Les digo que me sigan, la cuerda fija está rota, cojo una estaca y me pongo a reequipar. Los E-climb los dejé en el C4, vemos ya el C4, pero el viento es insoportable, no podemos dar más de dos pasos sin tirarnos al suelo. Meto otros 100 metros más para nuestra seguridad, ya que la anterior vez aprovechamos cuerdas viejas intermitentes.

Estamos en el C4. Me siguen Norbu, Nuri y Pemba y no podemos ponernos en pie. Saco la primera tienda y entre los cuatro es imposible montarla. Esperamos a Furba y Chhepal. Mientras tanto, una de las barillas se ha roto y en el collado sur, a 7.950 metros, mínimo habrá 50 tiendas. Es un sitio desolador y allí me voy yo a kuxkusear, a intentar pillar una barilla, y da la casualidad que en la tienda a la que voy hay una persona fallecida. Joder, en las condiciones en las que estamos se te pasan muchas cosas por la cabeza y una de ellas es que puedas acabar igual. Hacemos una intentona entre los seis para montar la segunda tienda y es que es imposible, jamás me ha pasado cosa igual. Ser incapaz de montar una tienda entre seis. 
 
Echamos unas piedras encima y me voy a kuxkuxear otra vez. Según llegaba, había visto cartuchos de Epigas. Ninguno de nosotros llevaba sacos de dormir, por tanto gas extra nos hará pasar menos mal. Las horas previas a la salida para cumbre me acerco a la tienda que había fichado y no me lo puedo creer: otra persona fallecida. Desconozco sus identidades, un abrazo enorme a la familia y allegados. Dejo los cartuchos de Epigas y hacemos una segunda intentona en montar la tienda, apenas podemos incorporarnos, de nuevo los seis, y lo damos por imposible. Rápidamente hablo con todos, depositamos todo el material y arrancamos para abajo.

"En principio hoy queríamos salir con el sol, ya vale de tanto sufrir"

Le digo a Nurbu que no siento nada, que por favor me acompañe en el descenso ya... el resto nos cogerá, van todos enchufados. Son las 17.30 h, o nos movemos o nuestras vidas pasarán a otro escenario. Pido un walkie y tras un momento de confusión total me pasan uno. Hablo al fin con el campo base donde me confirman que el parte ha cambiado y que debemos salir de ahí. Finalmente no arranco, me siento responsable de mi equipo, en todo momento he apretado para llegar aquí arriba, y todos han arriesgado sus vidas, así que hasta que no sale el último no empiezo el descenso.

Es difícil calcular pero el viento es constante y seguramente su intensidad superara los 80km por hora como mínimo tirando por debajo, no sé cómo hemos podido supera todos estos momentos. Empezamos a rapelar y vamos todos a una, noto que perdemos altura, pero no siento ni la nariz ni las manos y qué decir de mis pies, llevaba calculado que me aguantarían hasta el C4 y allí me los calentaría. El descenso extra al C3 lo pagaré caro, pasamos las bandas amarillas y son ocho los rapeles hasta el C3.

Llegamos de noche y no puedo ni llorar del dolor que tengo. Decidimos pasar la noche allí, ofrezco mi saco y esterilla por si alguno no puede más y prefiere dormir en el C3. Finalmente nos metemos con todo dentro de la tienda, crampones....Nurbu, Chhepal y yo. Fundimos algo de nieve, apenas dos sorbos cada uno y nos metemos con todo dentro del saco. Segunda noche sin dormir, no puedo del dolor, y frío me sobra un rato, unos escalofríos que me acompañan toda la noche, y este dolor de los pies no me ha dejado descansar ni un minuto.

En principio hoy queríamos salir con el sol, ya vale de tanto sufrir. Nurbu a las 7.00 se ha despertado y sugiere que nos bajemos, está la tienda que da pena, ha sido una larga y dura noche, me mentalizo y sé que falta un último peldaño. Con lo que más he sufrido ha sido poniéndome las botas, en 10 minutos estaba preparado y he salido el primero precedido de Chhepal y Norbu. Lo que desconocía por completo era lo que estaba a punto de suceder.

"Algo me golpea, no sé, qué está pasando, no veo nada"

Cuatro rapeles y miro para arriba, veo a Chhepal para entrar en la vertical y Norbu aún muy cerca del emplazamiento del C3. Joder con el viento, toda la noche soplando y ahora no nos deja ni un segundo. Sopla con muchísima fuerza, hace muchísimo frío, mucho, vengo con las manos tiesas.

Voy rapelando con los guantes, no me da para más, me encuentro en uno de los fraccionamientos, estoy con las manoplas tratando de chapar mi mosquetón de seguridad al siguiente fraccionamiento, el gatillo se ha quedado enganchado en el pulgar de la manopla..... Algo me golpea, no sé, qué está pasando, no veo nada, tan solo me preocupa que el mosquetón de seguridad esté pasado por la cuerda. Voy cayendo cada vez más rápido, sé que voy en una avalancha, y sé que me voy a dar una buena hostia.

Si no he chapado el mosqueta sé que voy a morir, y si va chapado voy a detenerme después de caer este fraccionamiento, que son mínimo 100 metros. Creo que toco la pendiente en estos 100 metros en tres ocasiones según voy cayendo a gran velocidad. Finalmente me detengo en seco, me frena la caída un tornillo, y no puedo respirar, me agobio muchísimo, apenas siento un hilito de aire, me voy viendo y sintiendo mientras tanto cómo estoy, el miedo se apodera de mí, ya que va más de un minuto sin que entre aire en mis pulmones.

"Aún no sé cómo no me he roto nada"

"Finalmente, empiezo a respirar. La avalancha empieza a ser de piedras y caen cientos. Miro de reojillo para arriba y veo a Chhepal aguantando. Norbu ha tenido más suerte y no le ha caído nada, me siento mirando valle abajo, golpeándome cientos de piedras, esperando a la muerte. Estoy muy pillado y no puedo hacer más... después de casi diez minutos dejan de caer piedras, miro para arriba y pienso en cómo leches estoy vivo, una entre mil. Con toda mi poca energía empiezo a rapelar de nuevo con los guantes, lo más rápido que puedo. Me siguen Norbu y Chhepal.

Nos reencontramos en la base, y Chhepal está sangrando por la cabeza, tiene una brecha, mañana será evacuado a Katmandú. Hemos tenido suerte pero de la de verdad, qué miedo hemos pasado, cada vez que me veo cayendo a toda velocidad un escalofrío recorre mi cuerpo. Aún no sé cómo no me he roto nada tras frenarme en seco. Eso sí, me duele cada parte de mi cuerpo, esperemos que mañana sea mejor día.

Ayudamos a Chhepal, llegamos al C2 y arrancamos para el campo base. El viento sopla aún con mucha fuerza, vamos todos en llanta, pero con una sonrisa y pensando en la cascada. Ya hemos tenido hoy suficiente. Han sido días duros, muy intensos, con un compromiso altísimo. Nos metemos en la cascada, apenas me quedan fuerzas pero voy muy tranquilo, tan solo suplico a cada serac o en las zonas expuestas que no se caigan ahora. Ahora no, por favor. Hasta llegar al depósito donde me esperan Pablo y Aitor. Creo que he deseado este momento desde que salí del campo base el día10, pero ahora mismo, después de lo sufrido y padecido, he de decir que me siento un poco más vivo. El equipo está muy tocado, perdimos a Carlos, después a Lakpa y ahora nos quedamos sin Chhepal. Tan solo estamos cinco, me siento con muchísima fuerza de probar suerte de nuevo. Ya veremos qué pasa los siguientes días"