sábado, 22 de abril de 2017

MAÑANERA A PEÑA REDONDA (1997)

Dedicada a mi nieta más joven, Elene, que hoy cumple 6 años. Para que siga sin conocer el miedo. Esta mañana no ha sido un paseo fácil. De 8 a 17,30 h. son 7 horas andando, 1,5 conduciendo, y el resto para charla, descanso y fotos. En solitario, igual que he visto al monte. Desde Rebanal (1400 msnv aprox), donde acaba la carretera, he subido hasta Peña Redonda un desnivel de 600 metros.

Desde el Embalse de Rueda, visiblemente a menos del 50% de su capacidad, a las 8,30 h.
Rebanal de las Llantas y sus montañas es una zona protegida por el gobierno español denominado como el 2º parque natural más limpio y sano de España. En el se pueden encontrar más de 4.000 tipos diferentes de especies y animales. Entre ellos los que más destacan son el Oso pardo, los lobos, los ciervos y los zorros. En España quedan 13 Osos pardos, y 6 se encuentran en este parque natural. Está prohibida la caza y la pesca.
 
De las varias fotos en la cima (14,20 h.) ésta  me gusta por los tres elementos de la vieja escuela, que me acompañan: gafas Indo tipo Kissinger de 1967, botas Kamet Enduro de cuero de 1990, y bastón hecho a mano por mí, cogido en la Montaña Palentina hace varias décadas (cuando aún no estaba prohibido)
Hasta para un veterano y curtido andarín de caminos, montañas y kilometradas, la vuelta ha sido dura. Una vez más, llevo más de una semana en la Montaña Palentina, con el Curavacas con nieve rondando en mi coco. Esta mañana salgo al amanecer decidido a por él. La helada también ha congelado mi veterano Nissan, largo me ha costado deshelarlo. Una vez más, la prudencia se ha impuesto y he desistido de las nieves heladas de los 2000/2520. Luego también me han hecho sufrir y andar con el máximo cuidado las de los 1900 m. Día soleado y caluroso arriba.

A las maravillas que cuento en el segundo párrafo en negrilla (copiado de Vikipedia), le dedico sólo el botón de muestra de esta haya, en el hayedo que disfruto en el descenso, cuando ya me veo fuera de peligro.

Mariano Martínez (70), de Tudela, vivió décadas en San Sebastián. Ahora parece feliz viviendo todo el año en la primera casa del pueblo. Me sale a recibir, me explica la subida. Montañero hasta los tuétanos. "He subido a casi todos los de Euskadi, muchos de Pirineos y todos los de la Montaña Palentina. El  Redonda desde aquí... ya ni sé las veces. Lo hago en unas 3,5 horas".

Rebanal de las Llantas a media tarde.
Hay una pista usada que sube hasta el cresterío y sigue hacia más sitios. Cuando acaba el hayedo, al de una hora, hay un chozo en un rellano. Allí debo dejarla y meterme a la izquierda por senda poco usada de nuevo en el hayal. Lo hago al revés, sigo la pista. El error lo voy a pagar caro. Mis dudas se acrecientan cuando llego  al cresterío, otra larga hora más, y no sé si tirar a izquierda o a derecha. Busco con la mirada desde varios lugares la cruz, tan visible hasta del Embalse de Rueda. Primero sigo a la derecha, hasta tener enfrente los colosos Curavacas, Murcia y demás, con el Espigüete más a la izquierda...
En la montaña nada señálizada, un pequeño error se hace grande. Ese camino a la izquierda era el bueno, pero seguí por el de la derecha. El monte del fondo era mi objetivo.
... y en el cresterío ya pasan de las 12 h. el calor aprieta, sobran prendas. Me concentro en estudiar los puntos cardinales, por dónde he llegado en coche, reconozco otros embalses y sobre todo el sol, que hasta las 14 h. tengo que llevar a mi espalda. Retrocedo. Tiene que ser todo a la izquierda.

Ni en el ascenso ni en el descenso he podido evitar estos muy peligrosos neveros helados, imposibles de pisar sin crampones y piolet. Esquivarlos, bordearlos me ha sumado muchos minutos y la concentración adecuada.

Andar otras dos horas por los subibajas del corte, con el pétreo, pedregoso y peligroso suelo, no sólo cansa, sino agota. La retratadora me hace una picia, diciéndome  que tiene minima batería. Me hace un favor, porque no sacaré foto hasta llegar al objetivo. Disfruto poco de las inmensas y claras vistas, por la concentración en resolver el otro problema. Y es que no se ve la gigante cruz de hierro de 15 metros, hasta no estar a 100 metros de ellas. Claro, el caso es que no está en la cima más alta, junto al mojón geodésico, sino unos metros más abajo en un pequeño collado.


Espigüete y Curavacas, a mis espaldas, leyendas de esta zona para los montañeros, aunque ya han sido hollados repetidamente por mí, no dejan de atraerme de nuevo. Hoy los dejo, físicamente, a unos 500 m. verticales de m i cabeza.
Son las 13,40 h. (4,3 horas es mucho, por las referencias de Mariano) cuando toco el vértice más alto. Media hora para fotos y disfrutar las vistas. Y ahora, cuidadín, que puede empezar el riesgo mayor. En el descenso y regreso, se matan más montañeros que en la ascensión. De nuevo tengo que atravesar una zona de neveros muy peligrosa. Viro a la derecha para meterme al hayedo. Pero de nuevo me tira para la derecha. A las 15,30 h. encuentro el agua, que Mariano me había indicado debería haber visto en la subida. Tengo que cuidar de no coger las sendas a San Martín de los Herreros, que es la subida y descenso habitual por esta ladera. Por la otra, la de Santibáñez de la Peña, que es la más fácil y habitual ya la hice hace años y sin problemas.

A las 16,20 h. llego a la casa de Mariano. Me siento obligado a informarle de mi llegada y mi odisea. "Ya estaba preocupado. Hace poco tuvimos que subir a buscar a uno... que nos lo recriminó. No está nada indicado. Yo quería poner unas flechas con pintura, pero nadie me apoyó..." Le contesto... "es un tema polémico lo de las indicaciones, placas, monumentos en la naturaleza y en la montaña, deberíamos ser más respetuosos con ella... es difícil en este país". Charlamos media hora, me ofrece comida y bebida, Sólo le acepto dos vasos de agua. Está en su chamizo trabajando. Hay una caravana. Ha sido viajero infatigable... "Ya no la uso, pero he recurrido algo de mundo con ella"
La cruz de Peña Redonda tiene su "cosa". 15 metros de alta. Visible desde muy lejos. El 25.04.14 la toqué por primera vez. Me pareció un paseo. Por error, borré todo el reportaje de fotos de aquel día en la montaña.
http://anetismo.blogspot.com.es/2014/04/pena-redonda-2000.html
Pasan de las 17,30 h. cuando devoro la excelente comida que me ha preparado y esperado mi mejor compañera que jamás he conocido. Ella, hoy también ha sido sufridora, a partir de mi no llegada a la hora "normal". Y mi nieta Elene, esperando a hablar conmigo por teléfono en vivo y en directo.

Hoy comento una crónica un poco diferente. Mas detallada en mis errores. Entono el meaculpa, para contar lo que no debemos hacer en la montaña. El buen tiempo, nuestra autoorientación, experiencia, buena forma, fuerza... no garantizan casi nada. En esto de hoy, no se os ocurra copiarme!  

















































































 

























 

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viernes, 14 de abril de 2017

CIRCUITO POR LA SIERRA Y CIRCO DE VALDECEBOLLAS (2142)

"VALDECEBOLLAS (2143), CUETO DE COMUNALES (2084), SESTIL ALTO (2055) Y PEÑA SESTIL(2065)

Día de la República, la Segunda en España, 86 años ha. Y en 1948, 69 años ha, asomé a este mundo en la Venta Pozoportillo, que sigue siendo mi paraíso preferido, tras algo de mundo recorrido. En la Montaña Palentina, he disfrutado una mañanera con la naturaleza y la montaña, con estas cuatro cimas como extraordinarios miradores de más montañas, ríos y embalses, más naturaleza y mundo. Acompañado casualmente de un vasco de Otxaran-Zalla, que me insiste para mañana al Curavacas (2520). Saludando a casi una cincuentena que se han acercado esta mañana primaveral a éste, nada peligroso, paseo mañanero desde las ruinas del nunca inaugurado ni usado refugio de Golobar (1650)".

 
 
 
Es mi anticipo de hoy mismo en Facebook, con sólo dos fotos del día. Tampoco me voy a extender demasiado en texto, salvo temas y pensamientos personales. Porque la bibliografía, hoy más bien "el mundo de internet" nos lo dice casi todo. Lo que resulta un poco difícil es separar para quedarnos con lo que nos interesa, a lo que me permito añadir  que si es bueno y verdadero... pues mucho mejor.

Brañosera... a primera hora de la mañana. 
Hasta esas ruinas del Refugio nunca utilizado como tal, de Golobar (1650) llega la carretera asfaltada, muy apta para todo vehículo salvo con nieve.

18 kilómetros por carretera separan mi humilde guarida en Aguilar, de Brañosera, esa villa que presume de ser "el primer Ayuntamiento de España"... y debe ser verdad, porque tienen guardado como oro en paño, la carta puebla de fecha 31.10.824, que les otorgó el Rey de la zona de entones.


A veces, subo desde aquí (1220 msnm) por el río Rubagón, la senda de los ganaderos, a pie. Es la ruta que más recomiendo, si se tiene tiempo y capacidades de montañero. Desde hace unos años hay una carrera nacional de monte, de cierto prestigio, con la que en una ocasión coincidí y hasta hubo una anécdota curiosa que ya tengo contada (entré en meta de los primeros... sin dorsal... me aplaudieron mucho y preguntaron si lo había perdido... no... no estaba inscrito... yo iba por libre... y nadie me lo debía recriminar).

Esta vez, como la mayoría de ellas que ya son muchas, lo hago en coche hasta el Refugio de Golobar, son otros 10 kilómetros más... y se salvan unos 450 metros de verticalidad.
A más de 2000 m. siniestras trincheras de una guerra imbécil entre hermanos.
Aparcar aquí a las 9 h. tiene muy poco mérito, pero sólo me ha precedido otro turismo... y no veremos al presunto montañero, si es que lo hay. A las 13,20 h., al regreso,  ya cuento 27 coches, que tras lo visto desparramado por la montaña, al menos una cincuentena la hemos pisado en la mañana soleada.

Mi carácter abierto y extrovertido me ha dado en la vida muchas satisfacciones. Saludo al del siguiente coche que aparca. Otro montañero fino.  Fermín Gonzalez (60), de Otxaran-Zalla, iba a ir al Curavacas (2520), pero se ha desviado a este Circo. Caminamos toda la mañana juntos.



En 75 minutos se llega bien al techo de la zona, el Torreón o Valdecebollas (2142). Un viejo Land Rover con un mocetón inmenso de unos 40 años nos gana en el esprín final y aparca el cacharro tocando al torreón de la cruz. A mi petición amable, consigo que lo separe al menos cien metros de ella "para que no nos fastidie las fotos".  En Gorbea  (1475) y Moncayo (2632) no pude conseguir que los quitaran.

Hoy hollamos como cuarta cima Peña Sestil (2065). El 14.04.14, también celebré mis 66 años con una mañanera muy ambiciosa. Sólo, con nieve y crampones... Peña Sestil, Cueto Mañín (2122), Cotomañinos (2144) y Cuchillón (2179).http://anetismo.blogspot.com.es/2014/04/pena-sestil-2065-cotomaninos-2144-y.html

 Puestos a andar y charlar de montaña y aventuras, que ambos llevamos muchas en nuestras mochilas, sólo nos paramos para la ración de fotos y visualización pausada del horizonte nevado de los Espigüete, Murcia, Curavacas, Prieta..., hoy difíciles sin el material y experiencia necesarios. También las trincheras, esas cicatrices aún sin curar de aquella guerra imbécil, nos retienen un momento y provocan un cambio de tema que después se extenderá por otros derroteros más universales y eternos, esos de los que sólo se puede opinar con cierta libertad en las montañas.

Con la acertada compañía y el extraordinario día, se nos olvida hasta echar el trago de agua y comer el bocadillo. A mí, me sabe igual de bueno cenarlo en casa.

HOMENAJE A UNAS GAFAS Y A UNAS BOTAS.


He conducido y pateado las casi seis horas totales de esta mañanera con las mismas gafas de mi juventud. Las de 1967. Las fotos no  mienten. Y veo estupendamente con ellas. Y me dicen que ahora son la última moda. Esto me la refanfinfla. Y las botas? Unas Camet Enduro de 1990, compradas en la tienda más vieja del Casco Viejo de Bilbao, aquella casi igual que las del barrio Kan Kalili de El Cairo. Estas, no han viajado a Egipto, que fui de turismo. Pero sí montes "centenarios" de Euskal Herria como para estar en la Hermandad como miembro (superando cien diferentes en un lustro). Montaña Palentina, Picos de Europa, Pirineos, Marruecos, Alpes, Cervino... también.

Hoy ha sido una puesta y apuesta casual. Las gafas ya van conmigo últimamente. A las botas, las encontré tristes y enmohecidas la semana pasada en el camarote.  Creo que el reencuentro de ambas, juntas con el montañero, les ha dado un alegrón. Aseguro que el montañero ha estado encantado toda la mañana con ellas. Volveremos a estar.